Quieres preparar un ejercicio breve de conversación y empiezas a inventar un personaje. Unos párrafos después ya tienes una biografía larga, varios problemas y muchos giros posibles. La historia parece completa, pero todavía no está claro qué debe hacer quien practica ni qué información puede utilizar quien interpreta el papel. Antes de añadir detalles, necesitas una escena que se pueda explicar y ensayar.

Para psicólogos y psicoterapeutas, construir un escenario formativo también implica delimitarlo. Aquí trabajamos con un diálogo no clínico, personajes completamente ficticios y ningún material procedente de pacientes. La propuesta se centra en preparar la escena: no es un protocolo terapéutico, una prueba de eficacia de la simulación ni una evaluación de las competencias profesionales.

Elige una situación delimitada

Parte de la tarea que hayas elegido para el ejercicio. Imaginemos que quieres aclarar el significado de una expresión vaga antes de proponer una solución. La escena puede ser sencilla: una reunión de orientación sobre un taller voluntario de actualización profesional. Un personaje duda de que el taller le resulte «útil» y el otro intenta entender qué quiere decir.

No hace falta convertir esa incertidumbre en una historia clínica. Para la tarea propuesta bastan el motivo del encuentro, una frase inicial y algunos detalles coherentes con ella. Escribe también lo que queda fuera de la escena: el ejercicio no requiere diagnósticos, valoraciones personales ni recomendaciones terapéuticas.

Los estándares ASPE publicados en 2017 relacionan los materiales del escenario con objetivos, papeles y preparación de la actividad. Se refieren a simulaciones con intérpretes humanos y aquí sirven como referencia de diseño. No validan este ejemplo ni convierten una conversación con IA en un proceso formativo equivalente.

Inventa el personaje desde cero

En nuestro ejemplo original, Marta es una adulta imaginaria que está decidiendo si participar en el taller. Ha leído una descripción general de la actividad y quiere saber si habrá ejercicios prácticos. Tampoco tiene claro cuánto tiempo necesitará para prepararse. Son datos creados para esta escena, no una biografía extraída de alguien a quien se haya conocido trabajando.

Su frase inicial es: «No sé si este taller me será útil». Quien interpreta a Marta sabe que, con «útil», el personaje se refiere sobre todo a poder probar una actividad breve y entender la preparación necesaria. Quien conduce el diálogo recibe únicamente el contexto general y la frase inicial. Esta distribución de información crea la tarea que se quiere practicar.

Si descubres que has reutilizado una conversación reconocible, apártala y reconstruye la escena desde el objetivo abstracto. El recorrido propuesto aquí no consiste en cambiar el nombre de una persona real. No necesitas expedientes, transcripciones, detalles familiares ni episodios clínicos para concretar este intercambio.

Da la información necesaria a cada papel

Prepara dos instrucciones separadas. Para quien conduce: «Estás presentando un taller voluntario. Intenta comprender qué entiende tu interlocutora por útil, sin decidir por ella si debe inscribirse». Para quien interpreta a Marta: «Tu duda se refiere a ejercicios prácticos y tiempo de preparación. Responde sobre esos aspectos cuando se exploren, sin introducir otros problemas».

Estas frases son una propuesta original de trabajo, no un guion obligatorio. Permiten distinguir lo que sabe el personaje de lo que la otra persona todavía debe descubrir. Si ambas reciben por adelantado la explicación completa de «útil», la oportunidad de aclaración cambia. Decide si esa distribución es coherente con tu ejercicio.

Quien observe también necesita conocer su función. En esta práctica puede anotar qué información se proporcionó inicialmente y cuál apareció durante el intercambio. No debe inventar una historia oculta ni valorar la personalidad de Marta. La consigna se mantiene en el diálogo construido, no en supuestas características de las personas participantes.

Decide cómo tratar lo que falta

Un escenario breve deja inevitablemente información sin escribir. Puedes distinguir los detalles que permanecen estables, las formulaciones que pueden variar y lo que no debe añadirse. En el ejemplo, la duda de Marta y la finalidad del taller son fijas. Las palabras de sus respuestas pueden cambiar; no se añaden diagnósticos, crisis ni acontecimientos personales para intensificar la escena.

Si aparece una pregunta sobre algo que el guion no contempla, quien interpreta el papel puede señalar que ese detalle no está definido y pedir una pausa. Es una decisión organizativa de nuestro ejercicio, no la respuesta que debería dar una persona real. Después el grupo puede decidir si añade la información o reconoce que la pregunta lleva fuera de la tarea.

Evita que una sola característica inventada explique automáticamente la conducta. Una edad o una profesión no son, por sí solas, un motivo para representar al personaje como desconfiado o poco colaborador. A menudo puedes eliminar esos detalles si no hacen falta. El objetivo es hacer comprensible una situación, no representar a todo un grupo social mediante un personaje.

Revisa lo que propone añadir la IA

Si utilizas IA para preparar el borrador, pídele trabajar únicamente con la situación ficticia y la información que has definido. Puedes solicitar dos aperturas posibles o una revisión de contradicciones. Antes de usar el texto, compara cada propuesta con los límites: una dificultad nueva, una etiqueta o una explicación psicológica no se vuelven necesarias solo porque hagan más fluida la historia.

La sección 2.6 del perfil NIST sobre IA generativa incluye riesgos relacionados con contenidos estereotipados. Es una guía general de 2024, no una evaluación de PsyLab. En tu material, revisa qué características vincula el texto con la conducta y elimina conexiones que no tengas motivos para introducir.

Conserva la consigna inicial junto a la versión revisada del escenario. Una petición escrita no garantiza que la IA la cumpla. Si una propuesta cambia el motivo del encuentro o introduce información oculta, corrígela antes del ensayo. No pidas a quienes practican que se adapten a un guion que cambia constantemente mientras intentan trabajar una tarea definida.

Ensaya la escena antes de reutilizarla

Relee ambas instrucciones con un colega o formador y prueba una apertura breve. Comprueba si cada persona entiende su papel, si la duda puede explorarse y si la información aparece sin contradicciones. Si algo no funciona, modifica un punto cada vez y anota el motivo. Un ensayo preliminar no valida el escenario: ayuda a identificar qué partes necesitan aclaración.

Acuerda también cómo interrumpir el ejercicio y cómo distinguir el papel de quien lo interpreta. Al terminar, vuelve a la tarea y a las decisiones de escritura. Para explorar un espacio de IA que también incluye un Simulador formativo puedes probar PsyLab gratis. La disponibilidad del módulo no garantiza que se respete cada escena: revisa siempre el material producido y conserva la responsabilidad de la preparación.